Drácula: La evolución de un mito (I)

Con motivo de la celebración de Halloween, publicaré una serie de artículos sobre Drácula y sus adaptaciones cinematográficas más importantes —Nosferatu (1921), Drácula (1931), Drácula (1958), Drácula de Bram Stoker (1992) y Drácula, la leyenda jamás contada (2014)—. No será un examen muy exhaustivo para no alargar demasiado los artículos, pero intentaré abarcar los aspectos más importantes.

¿Cómo ha evolucionado la figura del Conde a lo largo de los siglos XX y XXI? Acompáñame y descúbrelo.

LogotipoDracula

Empecemos por el principio.

Howard Phillips Lovecraft dijo que el miedo es una de las emociones más antiguas y poderosas de la humanidad, y que el miedo más antiguo y poderoso es el temor a lo desconocido. Y aún más aterrador es aquello que conocemos de nosotros mismos, pero que aparentamos desconocer a ojos de los demás.

Stephen King escribe en el prólogo de su ensayo Danza macabra que “el buen cuento de horror avanza bailando hasta alcanzar el centro de la vida del lector, donde encontrará la puerta secreta a esa estancia que usted creía que nadie más conocía”. Los temores sociales más subterráneos e inconfesables varían a lo largo de la historia, de década en década, y la manera más efectiva de representarlos y de hacerlos frente es a través de las historias de terror.

A cuatro se pueden reducir los arquetipos que representan nuestros conceptos del mal. Todos ellos son conocidos por todo el mundo, sean asiduos del género de terror o no. El hombre lobo, el monstruo, el fantasma y el vampiro. Los cuatro entraron en la historia de la literatura en el siglo XIX (El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, Frankenstein, Otra vuelta de tuerca y Drácula), pero ya existían en la laguna universal de los mitos, aunque fueran solamente un germen de en lo que después se convertirían.

Centrándome ahora en el caso del vampiro, esta es una criatura presente en culturas alejadas tanto en espacio, cientos o miles de kilómetros, como en tiempo, siglos y milenios, puesto que lleva intrínsecos muchos elementos de interés universal. El miedo a la muerte es uno de ellos, como también el que un ser arrebate la energía de los vivos.

Esfinge, Edipo

Trascender esta vida y la fascinación por alcanzar lo eterno es la base de la mayoría de las religiones. En el Antiguo Egipto se creía que el Ba, una entidad parecida a un pájaro que simbolizaba el momento en el que el alma dejaba el cuerpo e iniciaba su viaje al mundo de las sombras, era una manifestación del fallecido que podría habitar tanto el mundo terrenal como el de los muertos, pues ligaba ambos universos. A veces, el Ba aparece asociado con la esfinge, otro ser mítico que, junto a las sirenas, ama el placer erótico y, especialmente, la carne humana, pues seduce a los jóvenes que desea devorar.

Mitos semejantes se pueden encontrar en todas las culturas: en América del Sur, el pumapmicuc y el civatateo; en Asia, los kiang si, los buau y los leyak; en Grecia, los vukrolakos; en Alemania, el Nachzeher y el Bluatsauger; en España, las güaxas y los sacaúntos; en Europa del Este, los upir o vapir; etc. Una larga muestra que demuestra la universalidad del mito del monstruo devorador. Todos ellos se alimentan de la sangre de sus víctimas para conseguir poder, pues se la relaciona con la energía vital. De hecho, el propio cristianismo se basa en el sacramento de la comunión de la sangre de Cristo.

La esfinge se agita y mueve;
respira el duro mármol y solloza
cual vampiro voraz, mis besos bebe,
y en absorber toda mi sangre, goza.
Sedienta apura mi vital aliento,
y me abrasa después de tal manera,
que en mis entrañas destrozadas siento
las implacables garras de la fiera.
¡Dolor que embriaga! ¡Dicha que sofoca!
¡Sin límites las penas y los goces!
¡Néctar del cielo en su incitante boca!
¡En su garra cruel ansias feroces!

La esfinge, del poeta alemán Heinrich Heine (1839)

En la Europa de finales del siglo XVII, se propagó el mito del vampiro debido a los casos de enterramientos en vida provocados por un falso diagnóstico de enfermedades como la catalepsia y la porfiria (un reciente episodio de Lore, en su versión televisiva, trata este mismo tema). Una manera para evitar el despertar de los cadáveres consistía en clavarles una estaca en el corazón y cortarles la cabeza.

El vampiro es una de las formas del horror más adaptable y perdurable de todas las existentes, pues lleva intrínsecos tantos elementos del subconsciente humano que posibilita la catarsis o la liberación de nuestras pulsiones internas.

Estas bases son las mismas a partir de las cuales Abraham Stoker (1847-1912), un irlandés afincado en Londres, escribió una novela que perduraría hasta nuestros días: Drácula (1897), pero esta no es, ni mucho menos, la primera aportación al género. Más bien sería la culminación de toda una tradición literaria en lengua inglesa.

 

El origen literario

San_Francisco_de_Borja_y_el_moribundo_impenitenteUna de los textos fundacionales más importantes es El Giaour (1813) de Lord Byron. Una historia sobre una infidelidad que termina con el asesinato de la mujer por parte de su marido, y de este a manos del amante, quien se ve condenado a transformarse en un “vampiro” y sorber la sangre de todos los miembros de su familia.

Otros poemas o relatos interesantes con vampiros como protagonistas son La muerta enamorada (1836), de Gautier; La dama pálida (1849), de Dumas; La metamorfosis del vampiro (1857), de Baudelaire; o El parásito (1894), de Arthur Conan Doyle.

Pero el relato más importante y que dio origen a la literatura vampírica fue El vampiro, de Polidori. En junio de 1816, Percy y Mary Shelley, Lord Byron y John Polidori se reunieron a orillas del lago Ginebra y celebraron una reunión que pasó a la historia de la literatura. Acordaron escribir cada uno una historia de fantasmas, entre ellas, las que perduraron fueron Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), de Mary Shelley, y, en menor medida, El vampiro.

La historia de Polidori no posee excesivas semejanzas con Drácula, pero sí presenta ciertas características que se mantuvieron en la literatura vampírica: el vampiro como cortesano y el subtexto sexual.

Aunque fueron otras dos obras las que más influyeron en Stoker: Carmilla (1872), de Le Fanu, y Varney, el vampiro (1847), de Malcom Rymer.DraculasTodos

La primera narra la historia de Carmilla, una mujer vampiro que llega al castillo donde vive Laura, la protagonista de la historia. Las dos entablarán una relación de sutiles tintes lésbicos. Al final, Carmilla será ejecutada con un procedimiento que Stoker copió en la descripción de la muerte de Lucy.

     Varney, por otra parte, incluye muchos de los rasgos de los vampiros que reprodujo Stoker. También es el primer ejemplo del vampiro que rechaza su condición, pero se encuentra esclavizado a ella.

Drácula, fue publicada en 1897, y narra cómo Jonathan Harker viaja al castillo del Conde Drácula en Transilvania para mediar en la compra de una propiedad en Londres. Allí descubrirá que el Conde es un vampiro y será retenido mientras Drácula viaja a Inglaterra y propaga el terror. En la ciudad conocerá a Mina Murray, la prometida de Jonathan, y la intentará hacer suya como había logrado antes con Lucy, amiga de Mina. Finalmente, Harker, el profesor Van Helsing, Mina, John Seward, Quincey Morris y Arthur Godalming logran acabar con el monstruo.

Existen muchas interpretaciones para la novela de Stoker, siendo ese uno de sus grandes logros. Los principales conflictos apoyados por la mayoría de estudiosos son:

  • Progreso contra primitivismo: La civilización se enfrenta a una bestia que vive en los bosques profundos de Transilvania.
  • Modernidad contra medievalismo: los enemigos de Drácula emplean todas las innovaciones de la época, pero al final la única manera de vencer es logrando un equilibrio representado en la figura de Van Helsing, un hombre de ciencia y superstición.
  • La represión sexual en la sociedad victoriana: Drácula representa las pulsiones internas y primarias de sus víctimas.

En lo que respecta a la figura del vampiro, la novela nos muestra a una criatura despiadada e infrahumana que solo se mueve por sus ansias de sangre y por la búsqueda de jóvenes mujeres que le sirvan de compañeras y sustento. Lejos queda el vampiro sofisticado y elegante de las películas que veremos a continuación.

Podría entrar en más detalles, pero prefiero comentarlos junto con las películas para no alargar en exceso estos artículos. En el siguiente hablaré de la primera versión cinematográfica: Nosferatu.

Para ir a la segunda parte del artículo pulsa aquí.

También, puedes leer la reseña que escribí sobre el videojuego Detention, que  forma parte de mis artículos especiales de Halloween.

 


 BRASIL CAMPOS, Vanessa (2013). “La inmortalidad al alcance de la mirada. El mito del vampiro en las imágenes del cine”. Trama y fondo: revista de cultura, Nº 35, 83—102.
CUETO, Roberto y DÍAZ, Carlos (1997). Drácula. De Transilvania a Hollywood. Madrid: Nuer.
KING, Stephen (2006). Danza macabra. Madrid: Valdemar.
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