Relatos cortos candidatos al Nebula 2016 (I)

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Inauguramos este blog con las reseñas de los relatos candidatos al Premio Nebula 2016. Siete pequeñas historias que suponen una de las muestras de literatura fantástica y ciencia ficción elegidas más diversas de los últimos años. Por sus páginas transitan alienígenas, transexuales, gays, lesbianas, feministas, judíos, fantasmas… Todo una variedad heterogénea que hace muy actuales a estos relatos y que les dota de gran valor social (a destacar las historias de Alyssa Wong y Amal El-Mohtar).

    Las reseñas contienen spoilers y desvelan algunos de los giros más importantes de las tramas. Así que si quieres leer antes los relatos, puedes hacerlo siguiendo los enlaces al principio de cada reseña, puesto que están todos disponibles gratuitamente en Internet.

     Avisado esto, vayamos al lío.

A Fist of Permutations in Lightnig and Wildflowers de Alyssa Wong (Tor.com)

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Ilustración de Rovina Cai

     Es posible que Alyssa Wong gane su segundo Nebula con este relato, ya que nos encontramos ante uno de los mejores de entre todos los seleccionados y ante uno de mis favoritos.

       La autora de origen chino y filipino nos narra la demoledora historia de dos hermanas con poderes capaces de desgarrar la realidad misma. Melanie y Hannah Baker. Todo comienza el día en que Melanie destruye el mundo, abriendo el cielo y descargando un diluvio que lo anega todo. A partir de entonces su hermana hace todo lo posible para evitarlo. Para ello retrocede en el tiempo una y otra vez para intentar impedir el apocalipsis, sin éxito, sin siquiera estar más cerca de lograrlo. ¿Por qué Melanie hace lo que hace? ¿Qué le ha llevado a tomar esa decisión? ¿Cuál es la razón de toda la angustia que transpira el texto?

            Poco a poco, fin del universo tras fin del universo, vamos descubriendo la trágica historia que rodea a estas dos chicas. Conocemos, sin que se nos diga abiertamente en ningún momento, que Melanie nació chico y que sus padres no son capaces de aceptarlo, que sufre abuso dentro de su propia casa y que su hermana huyó a la ciudad en cuanto pudo. Conocemos que Hannah se culpa enormemente por el trágico destino de su gemela, como podemos apreciar en el siguiente fragmento:

I would give you only the best things. The kindness you deserved, the body you wanted, a way out that didn’t end with the horizon line ripped open, possibilities pouring out like loose stuffing, my world shrieking to a halt.

I would have fixed everything.

The day my sister—

No.

The day I ended the world, the very first time, my plane touched down early and I sprinted to catch a cab before the impending monsoon swept the city.

          La prosa de Alyssa es desgarradora. Se trata sin duda del relato más complejo semánticamente. Todas y cada una de las palabras están escogidas con minuciosidad y extrema precisión.

           El relato se estructura de manera cíclica, repitiendo una y otra vez, el último día del universo, en una suerte de “what-ifs”, de “qué habría pasado si hubiera hecho algo por evitarlo”. La historia reflexiona sobre el dolor que deja la pérdida de un ser amado, de lo que sucede tras un suicidio, de lo solas que se sienten las personas que toman una decisión tan trágica.

           Al final Hannah no logra evitar la muerte de su hermana y continúa desgarrando el mundo para lograr encontrar algún pequeño detalle que lo evite, aunque en el fondo y gracias a las palabras de su hermana, ella no podrá arreglarlo puesto que nunca fue suyo para controlarlo, pero sí que será capaz de aportar el granito de arena necesario para que Melanie recuerde que hay luz a su alrededor y no se adentre en la oscuridad. Como nos enseña este relato y una de las más recientes series de Netflix, no somos culpables de las decisiones que toman los demás, pero sí que podemos colaborar para que no sucedan cosas de este tipo.

Welcome to the Medical Clinic at the Interplanetary Relay Station | Hours Since the Last Patient Death: 0 de Caroline M. Yoachim (Lightspeed n.º 70, marzo 2016)

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Ilustración de Reiko Murakami

           El relato de Caroline M. Yoachim es el más cómico de entre todos los candidatos. Imita los libros del estilo de “Elige tu propia aventura”, aquellos en los que el lector debía elegir cómo continuaba la historia simplemente seleccionando la opción que más le gustara. “Te encuentras a dos orcos armados, ¿qué haces? Ve a la página 56 si decides echar a correr o a la página 72 si les atacas”. Desde esta misma manera la autora construye la historia.

            El protagonista de la historia es alguien que acaba de tener un accidente y llega hasta una clínica interplanetaria. Conseguir ayuda médica no será especialmente sencillo, pues si no eliges la respuesta correcta el paciente acabará amputado, devorado y, finalmente, muerto. Una vez acabes el relato, siguiendo o no las instrucciones, comprendes que ninguna opción es la buena, que en esa clínica el enfermo se ve indefenso ante el funcionamiento de la sanidad. Y es que esta historia consiste, en el fondo, en una crítica al sistema sanitario estadounidense. Como muestra unos fragmentos:

F. If you accept this advice, go back to B. Have you noticed all the loops in this story? The loops simulate the ultimate futility of attempting to get medical care. What are you still doing here? Go back to B. Next time you get to the nurses’ station, remember to pick the non-human nurse.”

(There is no U, much as there is no hope for patients of the clinic. The nurse would have recognized you anyway. Go to V.)

            No es el relato más complejo ni más profundo de todos los seleccionados, pero sí el que más carcajadas provoca.

            Si quieres seguir leyendo la siguiente reseña, ve a A (A de “abajo”. Chiste malo.)

This is Not a Wardrobe Door de A. Merc Rustad (Fireside n.º 29, enero 2016)

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Ilustración de Galen Dara

           Uno de los relatos que menos me gusta junto con el de Sam Miller. Merc Rustad nos narra una historia repleta de nostalgia. Cuenta la historia de dos chicas de dos mundos diferentes: el mundo real, ordinario, común, y un mundo de cuento y fantasía al que solo es posible llegar a través de un armario. Sí, como en Narnia y sí, es intencionado por parte de la autora.

            This is Not a Wardrobe Door es un relato repleto de nostalgia y rebeldía. Nostalgia por unas historias que le encantaban de pequeña y rebeldía contra las reglas que prohíben volver a ese mundo fantástico si se es demasiado mayor, como en Narnia, como en Nunca Jamás. La propia autora en su blog lo explica de esta manera:

This Is Not A Wardrobe Door is my letter to all the little (and not so little, and not so young and not so old) readers who wanted that magic world, who were kicked out and told they didn’t belong. Because, in the end, we can make our own doors and walk where we want.”

            El relato se estructura paralelamente. Por un lado, encontramos las cartas que escribe Ellie, la chica humana, al Guardián de la Puerta pidiéndole que vuelva a abrir el pasaje al otro mundo. Según pasan los años las cartas van espaciándose más y más en el tiempo. Por otro lado, somos testigos de cómo la amiga de Ellie del otro mundo, Zera, intenta descubrir la razón del cierre del portal. La causa es el Libro Olvidado, que no ve necesidad de dejar entrar forasteros en su mundo que, tras unos años, acabarán por olvidarlo. Pero gracias a la insistencia de Ellie construyendo un portal ella sola, la maldición se disipa.

         La historia es bonita, los personajes están bien retratados y son bastante profundos para un relato tan corto, pero, tal vez debido al hecho de que yo nunca simpaticé con Narnia, no he logrado sentirme atraído en ningún momento por lo que propone A. Merc Rustad.

    En la próxima entrada, seguiremos desgranando algunas de las características más importantes del resto de relatos candidatos a los Premios Nebula. Nos queda una continuación no oficial de una película de terror ochentera, una fantástica actualización de dos cuentos tradicionales, un relato lleno de furia y frustración y una bonita historia sobre dos niños durante los años veinte en Estados Unidos. Todo ello a tiempo para la ceremonia de entrega que se realizará el 20 de mayo, durante la 51 conferencia anual de la SFWA.

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